VICISITUDES DE UN INVESTIGADOR EN DEMANDA DE TRATAMIENTO PARA UNA ENFERMEDAD HUÉRFANA.


Por Pierre Bienvault.
(Traducción : Antonio-J. Barranquero y Miguel-A. Cibrián.)

El laboratorio Japones Takeda acaba de anunciar, a través de su subsidiaria Francesa, que proporcionará Idebenona, una molécula que aporta ciertas esperanzas en el tratamiento de la ataxia de Friedreich, a todos los pacientes en Francia y en el extranjero.
La noticia deja satisfecho al Dr. Pierre Rustin (CNRS y unidad INSERM 393) que, desde hace un año, ha estado luchando para obtener que este medicamento se encuentre disponible. No obstante, continúa lamentando la ausencia de ensayos clínicos, especialmente en Estados Unidos.

Todas las personas afectadas por la ataxia de Friedreich que requieran un tratamiento de Idebenona podrán recibirlo en cualquier parte del mundo.

Es el compromiso que acaba de tomar el laboratorio Japonés Takeda a través de su subsidiaria Francesa.
Las noticias fueron acogidas con una satisfacción no disimulada por el Dr. Pierre Rustin, director de investigación en el CNRS y miembro de la unidad INSERM 393 (discapacidades genéticas infantiles, Necker-Enfants-Malades).
"Francamente, lo que hemos llegado a conseguir era inimaginable hace sólo una semana"-explica, mientras confiesa temer por la suerte de los pacientes Americanos o Australianos.

La ataxia de Friedreich, la más frecuente de las ataxias hereditarias, afecta a entre 1.500 y 2.000 pacientes en Francia. Como todas las enfermedades huérfanas, esta patología no ha interesado claramente nunca a la industria farmacéutica.
Y hasta el último año, los pacientes no tenían ninguna esperanza terapéutica en el horizonte. "Es una situación espantosa, ¿sabe?, ver a niños pequeños clavados en sillas de ruedas y que siga la degeneración sin poderse hacer nada" -confiesa el Dr. Pierre Rustin.

Unos resultados espectaculares:
Sin embargo, en 1996, la puerta de la esperanza empezó a entreabrirse con la identificación del gen responsable por el equipo del Jean-Louis Mandel (instituto de genética y biología molecular y celular, Estrasburgo). Un año después, el equipo del Profesor Arnold Munnich (INSERM U393) puso en evidencia el mecanismo de la enfermedad: una acumulación de hierro en las mitocondrias, responsable de la aparición de radicales libres, tóxicos para las células.
En 1998, el mismo equipo decidió tratar a tres pacientes jóvenes que sufrían una cardiomiopatía hipertrófica involucrada en la ataxia de Friedreich. Los enfermos recibieron Idebenona, una molécula que tiene una actividad antioxidante que puede cruzar las membranas plasmáticas y mitocondriales.
Rápidamente, los resultados fueron espectaculares. "En tres meses, la cardiomiopatía había disminuido aproximadamente en un 30 por ciento" -explica el Dr. Pierre Rustin.

Los resultados de este trabajo han sido publicados en agosto de 1999, "The Lancet" ("El Periódico", 6 de septiembre). Pero sin esperar, dos equipos, uno de Necker y el otro del Pitié-Salpêtrière, decidieron plantear un protocolo clínico con 52 pacientes, de los cuales 20 son niños.
El problema es, entonces, encontrar el medicamento que no se comercializa en Francia. Vendido durante cerca de diez años en Japón para trastornos cognoscitivos seniles, Idebenona fue retirado del mercado en 1998 por motivos, según Takeda, de eficacia insuficientemente mostrada en esta indicación.
A la continuación de esta decisión de la autoridades Japonesas, Takeda suspendió la producción de la síntesis del principio activo del medicamento. De todas formas, Idebenona ha continuado siendo comercializado con la misma indicación terapéutica en Italia y en ciertos países de América Latina.

Entonces, el Dr. Pierre Rustin contactó con la subsidiaria francesa de Takeda.
"Durante tres meses, no obtuvimos respuesta" -cuenta-. "Entonces, llamé a un periodista de France-2 y le pedí que llamara él mismo a l'AP-HP (Ayuda los hospitales públicos de París). Y, de repente, todo se desbloqueó. Casi en medio día, se nos dijo que los productos iban a poder estar disponibles para el ensayo y para algún ATU (autorizaciones temporales de uso)".

Evitar la interrupción del tratamiento:
Una versión de los hechos es la respuesta de Annie Salesse, farmacéutica responsable de Takeda en Francia: "Realmente, no es el golpe de teléfono de un periodista el que ha traído consigo la puesta a la disposición de este medicamento. En cuanto contactamos con l'AP-HP, nos pusimos en marcha para que el producto esté disponible lo más pronto posible" -afirma-.
"Esta historia de que France-2 lo ha hecho a todo avanzar es completamente falsa". Igualmente lo asegura la farmacia central de l'AP-HP, dónde se agrega:"Para todo ensayo ley Huriet, hay un cierto número de fases que no es posible esquivar.
Nuestra preocupación también era asegurarnos de que el medicamento pudiera ser conseguido en condiciones seguras y permanentes para evitar cualquier interrupción en el tratamiento" .

El Dr. Pierre Rustin, no se retracta, pero añade que no quiere polémicas con Takeda-Francia. "Ellos han terminado moviéndose y lo esencial es que los productos han llegado" -explica subrayando que los primeros resultados del ensayo que comenzó en junio confirman las esperanzas aparecidas tras el tratamiento de los tres primeros enfermos-.
"En 16 niños de 20, el medicamento tiene una eficacia real en la cardiomiopatía. En los adultos, el efecto, en el plano neurológico, es menos evidente. Es cierto que este medicamento no es un remedio milagroso, pero es el primero que permite hacer algo en esta enfermedad. Y esto no es poco". Hace aproximadamente dos semanas, el Dr. Pierre Rustin tuvo un nuevo impulso de adrenalina.
"Mis colegas en Estados Unidos y en Australia me dijeron que Takeda Japón siempre ha rehusado darles medicamentos para ensayos clínicos. Cuando, a raíz de la publicación de nuestro trabajo, la demanda de los pacientes en estos dos países es muy fuerte. Paralelamente, yo he recibido varios enfermos, especialmente de Suiza, que habían empezado a tomar el medicamento fuera de ATU (autorizaciones temporales de uso) y se me dijo que ya no llegaban a encontrarlo en Italia". Entonces, el investigador decidió alertar de nuevo a algunos medios de comunicación. El martes pasado fue entrevistado por France-2. En Takeda-Francia la reacción fue casi inmediata. "En cuanto oí esa entrevista, tomé el dossier. Alerté a nuestro sector internacional para suplicar por la causa de los pacientes Franceses y los de otros países. Y pude obtener la aseveración de que todos los pacientes que requiriesen un tratamiento podrían recibirlo" -afirma el Dr. Yves L'Epine, nuevo director general de Takeda-Francia-.
"De momento, las reservas existentes permiten aguantar tres años con máximo consumo. Pero si las reservas se agotan, la producción será relanzada inmediatamente" -añadió el Dr. L'Epine que precisó que la realización de ensayos clínicos en Estados Unidos o Australia no son cuestiones suyas.

Por su parte, el Dr. Pierre Rustin continúa deplorando la ausencia de ensayos, subrayando que, en tanto que no se lleven a cabo, "los pacientes Americanos no tendrán la suerte de recibir el medicamento".
No obstante, él está contento del camino andado en algunos meses. Y añade en forma de conclusión: "Sin embargo, este asunto es increíble: Un golpe de televisión... y ¡hop!... todo arreglado".

Diario Médico, 21 de diciembre de 1999